Nadie está tan maldito por el destino ni tan desolado que no haya algún corazón, aunque desconocido, que responda al suyo.
Henry Wadsworth Longfellow
Nadie está tan maldito por el destino ni tan desolado que no haya algún corazón, aunque desconocido, que responda al suyo.
Henry Wadsworth Longfellow