Ninguna ceremonia que corresponda a los grandes, ni la corona del rey, ni la espada designada, ni la porra del mariscal, ni la toga del juez, les sientan tan bien como la misericordia.
William Shakespeare
Ninguna ceremonia que corresponda a los grandes, ni la corona del rey, ni la espada designada, ni la porra del mariscal, ni la toga del juez, les sientan tan bien como la misericordia.
William Shakespeare