No hay rebaño, por más cuidado y atendido que esté, que no tenga una oveja muerta; no hay hogar, por más protegido que se encuentre, que no tenga una silla vacía.
Henry Wadsworth Longfellow
No hay rebaño, por más cuidado y atendido que esté, que no tenga una oveja muerta; no hay hogar, por más protegido que se encuentre, que no tenga una silla vacía.
Henry Wadsworth Longfellow