En Xanadú, Kublai Khan mandó construir un magnífico palacio, un templo de placer. Allí, el río Alf, sagrado, corría a través de cavernas inmensas, inexplorables para el hombre, hasta un mar sin sol.
Samuel Taylor Coleridge
En Xanadú, Kublai Khan mandó construir un magnífico palacio, un templo de placer. Allí, el río Alf, sagrado, corría a través de cavernas inmensas, inexplorables para el hombre, hasta un mar sin sol.
Samuel Taylor Coleridge