¡Oh, amor! Se desvanecen en aquel cielo espléndido, se debilitan en la colina, en el campo o en el río. Nuestros ecos resuenan de alma a alma, y crecen para siempre, eternamente. ¡Suena, trompeta, suena! Despierta aquellos ecos salvajes. Y responde, ecos, responde! Desvaneciéndose, desvaneciéndose, desvaneciéndose.

Alfred Tennyson

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Fuente

The Princess. Part iii. Line 360. · Traducción de Typing Ink